Me bajé del mesón y comencé a recoger los envoltorios de dulces que habíamos estado comiendo junto a Caroline hace unos segundos, era lo que necesitaba hacer para tratar de olvidar la penetrante mirada que sentía en mi espalda, miré alrededor, pero no vi ningún basurero donde depositar todos los papeles que cargaba en mis brazos llenos.
—Aquí.— señaló aquella voz grave que lograba ponerme todos los pelos de punta, me giré sobre los talones y vi como abría la aparente puerta de un armario, ahí dentro, había un basurero alto, sin esperar más, fui hasta él y me deshice de aquello que cargaba. Con mi misión cumplida, me dispuse...