La boda de Lizy había sido simplemente maravillosa, mi dulce niña, finalmente había encontrado su lugar, no podía estar más orgullosa de ella, había vencido cada obstáculo en su vida, con la frente en alto y el corazón cálido. Y ahora mismo, el director Johnson era una pareja perfecta para ella.
—Ava deja de llorar, vas a arruinar tu maquillaje.— Dijo Caroline poniéndose a mi lado.
—No uso maquillaje, querida niña —dije y ella me quedó mirando extrañada.
—¡Tiene unas pestañas envidiables! —dijo apareciendo de la nada, la nueva hermana de mi niña… Catherine.
—Gracias. Ustedes se ven radiantes.— Señale, ambas eran hermosas, aunque mientras la figura de Caroline estaba...