Resultó ser que, contra todo pronóstico, Derick cocinaba, y al parecer, cocinaba de maravilla, o al menos así se sentía el exquisito aroma que salía de la cocina, me senté a observarlo cocinar en el taburete frente al mesón que hacía de isla en medio de la enorme cocina.
—Entonces,— Dije para romper el silencio mientras Derick cortaba metódicamente las verduras y las tiraba al sartén dónde la carne cortada en trozos se cocinaba a fuego lento, en otra olla, los espaguetis se cocían lentamente, y en la última, una salsa blanca se cocía mientras Derick la revolvía suavemente.— Sabes cocinar y tienes un piso… ¿Por qué?
Derick me miró...