—Siempre cumplo mis promesas, señor Hope —su voz sensual deja implícito el deseo que comienza a emanar de ella. También noto que cada vez que tenemos intimidad me dice «Señor Hope» y de alguna forma eso me gusta, me pone.
—Ven —le respondo mientras le ayudo a pasar a mi lado.
Maya se pone en horcajadas sobre mí y comenzamos a besarnos, mi miembro se endurece con el roce de su cuerpo y el candor de sus besos. La levanto solo un momento para liberarlo y ponerme un preservativo. Bajo mis pantalones para no ensuciarlos, ya que vamos de salida.
—Está usted muy duro, Señor Hope —murmura con incitación en...