Yo solo pretendía hacer una simple broma para aligerar el ambiente. Y también, en parte, como una dulce venganza de la vez que ella me hizo lo mismo en la oficina. Pensaba decir inmediatamente que era broma, pero no contaba con que los padres de Maya y su hermano reaccionarían de la forma en la que lo hicieron. Inmediatamente, me dieron la bienvenida a la familia, y nos felicitaron como si ser novios fuera un triunfo del cual no teníamos idea que teníamos que conseguir.
Ahora vamos camino a casa, mi casa. Está de más decir que no me dirige palabra alguna y que está enfocada cien por ciento en...