Llegamos todos a las escaleras de Grandview para tomar fotografías de las familias. Como prometí, me he mantenido apegado a Diego como antes de haber conocido a Maya. Mi amigo no se incomoda ni nada, pero sé que no tardará en preguntarme algo. Me lo dice su mirada.
De reojo observo a Maya. Por más que intento mantener mi vista alejada de su estela, me es imposible. Su cabello largo y rubio es arrastrado por el viento, intenta mantenerlo en su lugar pero le es imposible. Una y otra vez pulsa los flashes que delatan una fotografía a través de su lente. Va fotografiando a todos los que quieren, a...