Todo cae por su propio peso, ahora entiendo la lucha que él tenía. Una promesa que debía cumplir a Ari y el hecho de sentirse culpable. Ninguno se imaginó que esto terminaría así, pero ha pasado. Ahora él está en el jardín, esperándome, para confesarme que me ama, para hacerme entender. Sin embargo, no sabe que también me enamoré y debo decírselo.
Intento recomponerme un poco para ir a buscarle ¡Él está aquí, por mí! Alguien me eligió. Milo eligió amarme.
Me levanto rápido y me acomodo la ropa, bajo las escaleras y cruzo la casa para llegar al patio trasero, cuando abro la puerta me encuentro con un escenario...