Dos días después de haber despertado el doctor Will me da de alta, Kent es quien me lleva a casa dado que los tortolos tienen cita con la ginecóloga. Durante el trayecto, el psiquiatra de nuevo aprovecha para invitarme a los grupos de ayuda y le confirmo la cita para ese día, y aunque me pide que lo lleve con calma, tengo muchas ganas de ir. Conozco lo insistente que puede ser, pero no es eso lo que me motiva a buscar ayuda y apoyo, sino el hecho de que por alguna misteriosa o divina coincidencia ya dos veces estuve a punto de morir y no lo he hecho.
Una...