Después de un rápido desayuno salieron del departamento rumbo a la oficina. A la vuelta de la esquina se encontraba un puesto de periódico, donde se encontraban colgados los periódicos con información de ella y su familia, titulares. Se habían dado vuelo contando historias que no les constataban.
— ¡Detén el coche en este momento! —grito Daniela a su amiga.
— ¡¿Estás loca?! No puedo pararme aquí, nos van a golpear —dijo Alexa.
—Solo detén el puto auto o abriré la puerta en este momento —respondió Daniela.
Era mejor tratar de buscar un espacio para estacionarse, antes de que su amiga hiciera una locura de nuevo. Suficiente tenían con la...