Todo este tiempo Alberto observo con recelo a la chica desde la cabeza hasta los pies, su mirada lo perdió por completo, solo una persona era capaz de hacer eso sin proponérselo, esa chica era Daniela, una persona totalmente diferente a la que tenía enfrente. Acaso la vida le estaba jugando de nuevo una mala pasada y el solo se podía fijar en chicas completamente desquiciadas que lo alteraran con tan solo verlas.
“A” era inconsciente que mordía su labio con desesperación al mirar a Alberto, movimiento que no pasó desapercibido para él, Daniela tenía una particular forma de morderse los labios, tanto que se la conocía de memoria.
Alberto...