Bien dicen que el miedo no anda en burro, pero ahora se enfrentaría a sus padres, y todo por la locura de una noche.
— ¿Puedo saber dónde andaban? —dijo Alexa muy preocupada.
—Yo también quiero saber —dijo Caleb sonriendo.
«Por no decir que tenía cara de chismoso»
—Si a esas vamos, me uno al chisme y exijo saberlo todo —comento Saúl, con las manos sobre el pecho.
Vaya amigos, cuando los necesitas se confabulan en tu contra pensó Alberto. No era momento de gastar sus energías con ellos, esperaba los reclamos de sus padres y de sus tíos desde que entraron por el portón.
—Yo no sé qué hicieron,...