Desde la fiesta de fin de años moría por tenerla de nuevo entre sus brazos y esta vez no la dejaría ir tan fácilmente. Tomo su cara entre sus manos, besando sus labios de manera ruda y rápida para que a todos les quedara claro que ahora era él quien mandaba, ella era suya, completamente suya y nadie tenía permitido tocarla de ninguna forma.
En pocas palabras estaba marcando su territorio en frente de todos y ella solo estaba cediendo el poder.
Ahora si el caos estaba desatado, Alberto había enloquecido por completo, llevándose consigo a una desconocida para el Club de Toby, la estrella principal de las carreras para...