Si se ponían a pensar las locuras siempre formaban parte de sus vidas, sin importar donde se encontraran. Entre más recordaban más se daban cuenta de las metidas de pata que tuvieron juntos y de las que sus padres los salvaban ante sus madre, pero ahora ni ellos podrían hacer nada para que eso sucediera.
No era como si se pudiera regresar el tiempo y evitar su viaje a las Vegas, el cual los dejo marcados de por vida.
—Alberto es tiempo de hablar con nuestras familias, deben saber lo que está pasando antes de que la prensa se entere de la locura que hicimos —dijo Daniela, tronándose los dedos...