Punto de vista de Aiden
“¿Puedo ver?”, pregunté, al tiempo que me paraba frente a ella.
Una vez que estuve fuera de la omega, fuimos a ducharnos, envueltos en una neblina de ensueño, enjabonando el cuerpo de Rose hasta que hubo recuperado su energía habitual, lo suficiente como para que comenzara a juguetear, haciendo que me entrara jabón en los ojos. La acorralé contra la fría pared de la ducha hasta que, entre risas, tuvo que suplicar clemencia..
Luego del baño, Rose se vistió con una de mis sudaderas negras con capucha, la cual le llegaba hasta las rodillas, además de unos suaves leotardos blancos con forro polar en interior,...