Ahogué un grito y cerré con fuerza los ojos, desde allí, una lágrima trazó su húmedo camino a lo largo de mi mejilla. Me tomó trabajo cambiar la posición mientras Aiden se cernía sobre mí, aunque desde esta perspectiva podía observar a Alfa deslizar la mano a lo largo de su m*embro mientras se masturbaba. "¿Estás lista?".
Vacilé antes de desviar la mirada, sentí palpitaciones y me puse tensa ante la idea de agarrar su p*lla.
"¿Todo eso va a entrar en mi cuerpo, Alfa?", pregunté de repente, el rubor llegó hasta las hélices de mis orejas.
Él se quedó inmóvil y desconcertado al escucharme; sin embargo continuó meneándose con...