Sus palabras no me afectaron sino que me mantuve tranquila, apenas asimilándolas. ¿Por qué pensaría que tenía un don? Al crecer, mi loba había sido humillada, acosada y había recibido una paliza verbal del Alfa de nuestra manada e insultos de todos. ¿Cómo saber si no me estaba diciendo eso para que me sintiera mejor? Pero Caden no tenía motivos para mentirme, tampoco ninguna obligación de hacerme sentir bien.
"Oh", tartamudeé, pasando la lengua por mi labio inferior. "No sé qué decir...".
"¿Has hecho esto antes?".
"Múltiples veces. Cuando mis heridas curaban más rápido que las de los otros, me llamaban un monstruo de la naturaleza". Se me encogió el...