A la mañana siguiente me desperté con una extraña sensación en el estómago y un calambre en el cuello. Lo atribuí al hecho de haber dormido con una almohada extra la noche anterior, en lugar de como solía hacerlo. Además de eso, pasé una larga noche meditando sobre el comportamiento de Aiden. ¿Por qué se comportaba de manera tan extraña, en todo caso?
Luego de ducharme, salí de la habitación sacudiendo mi cabeza y cerrando la puerta tras de mí. En ese momento vi llegar a Aiden, quien llevaba puesto un grueso jersey negro y con una bolsa colgando del hombro. Tenía puestos unos auriculares y se dedicaba a escribir...