La Luna me devolvió la mirada, formando un surco entre sus cejas. ¿Cómo era posible que no lo recordara? Di un paso adelante y en ese momento Reece se puso de pie, colocándose a su lado. En vez de poner los ojos en blanco ante su comportamiento, me volví para mirar a la madre de Aiden.
“Fue hace mucho tiempo”, le recordé. “Yo era apenas una cachorra cuando me salvaste de unos atacantes alfa y me entregaste a salvo a mi padre.”
Su rostro demostró que sabía de lo que hablaba y sus labios dibujaron una leve curva ascendente. Un grito ahogado escapó apenas de su boca, mientras las luces...