Juan
—No. Nos vamos y tú te quedas. Darío ya no va a protegerte. Tu tiempo con nosotros ha terminado. Eso fue lo que acordó tu hermana, y a largo plazo será un arreglo mucho mejor para todos nosotros.
—¿No tengo derecho a opinar? —Jasper resopla, lanzando una mirada hacia mí como si esto fuera de alguna manera culpa mía, y no puedo hacer más que mirarlo fijamente, rezando para que acepte esto y, con el tiempo, llegue a estar bien con ello. No puedo imaginar lo que debe estar sintiendo, pero sé algo con certeza. Mi hermano necesita regresar a casa y comenzar a sanar. Necesita aceptar su destino...