Juan
—La vida será más tranquila a partir de ahora, creo. ¿No estás de acuerdo, Darío? —Varo se burla, su tono es juguetón y lanza la lengua que tiene en la mano a un lado como si fuera basura, limpiándose la mano ensangrentada en la pierna y frotándose las uñas contra la tela para limpiarlas. Sacude su cabeza y vuelve a esa postura autoritaria que tan bien le queda.
—¿Vas a matarlo o torturarlo lentamente? —Sierra aparece a mi lado, su voz temblorosa y su emoción tensa. Parece distante en la superficie, pero puedo sentir su dolor y miedo por dentro. Por mucho que odie a Juan, nunca ha tenido...