Desentrañando el dolor
Miro a mi hermano al otro lado de la habitación, apático y perdido, sin saber cómo acercarme a él. Ezequiel camina de un lado a otro, gesticulando con las manos de manera furiosa mientras suelta lo que sea que están discutiendo, y Jasper sigue mirando en su dirección, con los brazos cruzados sobre el pecho, el rostro tenso, la expresión grave, como diciendo "no me interesa", mientras observa cómo mi mate habla sobre lo que viene de aquí en adelante. Le guste o no a mi hermano, está atrapado con nosotros y con una vida en esta manada. Debería estar allí, contribuyendo, tratando de calmarlo, pero ya...