La otra parte de mí corazón.
Alex golpeaba con furia aquel saco de boxeo, como si se tratara de todos los problemas de su vida y él los golpeara fuertemente hasta que desaparecieran. Ojalá fuera así de fácil ¿eh?
No sabía cuánto tiempo tenía en el gimnasio pero todo el mundo se había ido y él jadeaba empapado en sudor, sin embargo aún no estaba ni remotamente cansado. Su mente le jugaba una mala pasada cada vez que encontraba un minuto de paz y todas las malditas desgracias de su vida aparecían tan claras ante él que se daba asco a sí mismo.
Había tratado de alejarse de Gemma estos...