No me dejes.
Javier se sentía perdido y herido, ahogando las penas en alcohol en el bar más deprimente y de mala muerte que encontró. Quería olvidarse de todo, quería borrar el rostro de Alexander Nieves de su cabeza y sobre todo quería borrar el nombre de María Valdez de su corazón.
Sin embargo, en vez de olvidar sólo venían los recuerdos a su cabeza.
"Su padre le había dado una paliza la noche anterior porque él se atrevió a comer uno de sus dulces con crema, pero Javier apenas tenía diez años y el dulce se veía tan tentador y tan provocativo. Nunca en su vida había comido algo...