Niñera de borrachos.
La excitación en la sala crecía a medida que los minutos pasaban, el alcohol volaba por todas partes, el dinero se intercambiaba de manos, las putas ajustaban sus escotes y la multitud rugía con impaciencia. Javier acercó un poco más a Gemma que tenía los ojos muy abiertos y miraba medio aterrorizada a las personas a su alrededor.
— ¿Estás bien? —Ella le sonrió un poco y asintió débilmente.
—Es sólo que todo esto es... no estoy acostumbrada.
Antes de que Javier pudiera contestarle, Bruce apareció en el medio de la jaula con un micrófono callando a la multitud.
— ¡Muy bien damas y caballeros! —La multitud...