Quizás.
Otros cuatro meses más...
Alexander golpeaba el saco con fuerza mientras trataba de mantener su mente en blanco, el sudor bajaba por su espalda desnuda mientras la música estridente entraba en sus oídos, no quería sentir ira pero hasta él podía notar que cada golpe que daba hacia que el saco se balanceara más.
Vio movimiento en su zona periférica así que se detuvo respirando pesadamente por la nariz para ver a Elijah, su entrenador que ya llegaba a mediados de los treinta pero el cabrón parecía de veintitantos por el ejercicio, él le sonreía pero Alex no devolvió la sonrisa, en su lugar bajo la cabeza y le...