No me perderás
Alex estaba del mejor humor posible, acababa de ganar unos buenos billetes en un combate y se daría una ducha para ir a contarle a Gemma. Aunque de verdad quería invitarla a la pelea pero sabía que seguro estaba muy cansada por su presentación y apenas podía mantenerse de pie por las ampollas en sus pequeños y delicados pies, dejarla esa mañana fue casi doloroso para él y maldijo cada minuto en el que se vestía y la miraba, tan preciosa y perfecta.
Y era suya.
Después de darse una ducha se apresuró a ponerse una camiseta cualquiera y un par de pantalones mientras cruzaba la sala...