— ¡TM—maldita—sea Dalia! Realmente no quiero escuchar detalles sobre su sexo ardiente con Gerónimo. — Se deja caer frente al sofá de Dalia.
— ¡Nathaniel! — Se queja ella, acurrucándose más en el pecho de su compañero, avergonzada por cómo sus amigos se burlan de su vida sexual.
— ¿Qué? No es como si no lo escucháramos con tus gritos por la noche. — Su hermano tiembla como si hubiera quedado marcado de por vida.
— No le hagas caso, cariño. Me encantan tus gritos más que nada, especialmente si vienen de mí. — Gerónimo le da un beso en el cabello, y Dalia se levanta, dirigiéndose hacia la piscina....