—Tal vez esto sea una mala idea, mejor quedémonos en casa y veamos películas—intenté convencer a Addy.
—¡¿Estás loca?! No me hagas ponerme toda una amazona en este momento. Vamos, será divertido, te lo prometo—me arrastró fuera de la casa.
Tenía un mal presentimiento sobre esto.
Llegamos al estacionamiento y al bajarnos, los chicos alrededor nos lanzaron silbidos. Sí, ambas lucíamos increíbles. Addy llevaba un vestido similar al mío, pero negro, con su cabello rojo recogido en un moño suelto.
Entramos al club nocturno más grande de la ciudad. Era impresionante; admiré cada rincón del lugar. El dueño debe tener un buen gusto, pensé para mí misma.
—Mira, veo a...