— ¿Cómo va la empresa, chicos? —preguntó papá durante la cena.
— Bien, papá, somos los multimillonarios más ricos de América y los segundos en el mundo. Las inversiones van muy bien y ya nos hemos expandido a Asia y África —respondió Damón con orgullo.
— Eso es, chicos, siempre haciéndonos sentir orgullosos —reconoció papá, mientras todos sonreían.
— Mamá, como siempre, tu comida está deliciosa, me alegra estar en casa para comer hecha por tus manos —comentó Damián.
— Awww, mi niño —susurró mamá con una sonrisa. — Durante estos pocos días que estaréis aquí, nadie tocará vuestra comida. Aunque, lamentablemente, no tengo nietos que consentir, gracias a vosotros...