Cuando comenzó a moler mi lengua más rápido para intentar el borde, fui yo quien no se la di. Caminé más rápido, metí la lengua en su agujero y Damian la chupaba cada vez más profundamente, masajeando su montículo lleno de estómago. Mientras gritaba en el borde, le pellizcó, mordió y mordió los pezones. Su respiración es más rápida, su boca tiene forma de o, sus ojos están cerrados y sus gemidos son más fuertes.
—Mi pequeña está a punto de eyacular, ¿ qué quieres, preciosa hija? Dime, te lo daré—. Damian la miró con una sonrisa satisfecha contra sus pezones con la lengua.
—Yo... yo... creo... por favor damian......