Cian.
Me materializo en mitad de la nada, una brisa fría golpea mi rostro causando que entrecierre mis ojos, respiro el aire puro y limpio de las montañas, no siento la presencia de nadie, mejor dicho, de nada, ni siquiera de animales, adoro este lugar, la paz y la tranquilidad que se sienten aquí son increíbles, más para un ser como yo, he vivido siglos y nunca me había gustado tanto un lugar como este, en ninguno me había sentido tan cómodo, tan completo, ni siquiera cuando era humano.
Miro a mi alrededor, observando todo, el cielo es azul, no brilla el sol, comienza a anochecer, pero aun la luz...