Chapter 3 Capítulo 2

Chapter 3 Capítulo 2

Me desperté sobresaltada, había tenido un loco sueño, en el me habían convertido en vampiro y había matado a un joven… o eso creí, mirando a mi alrededor, pues no estoy en mi habitación, tampoco estoy en mi casa, una gruesa capa de hojas por encima de mi cabeza me recuerda que estoy en el bosque y que por ende lo que creí que era un sueño no lo era.

Acerco mis manos a mi boca y palpo con cuidado mis colmillos, están afilados. Busco a mi alrededor a Killiam, mi creador, pero no lo veo, me concentro en buscarlo a través de su presencia, pero nada estoy sola en medio de un bosque sin saber dónde estoy si quiera.

Una brisa fría eriza mi piel, no siento frio, pero algo en el ambiente me da escalofríos, trato de no prestarle atención a la apremiante sensación y recordar los acontecimientos de la noche anterior, recuerdo el brillo de la luna sobre mí, luego un dolor insoportable y desgarrador, luego la sed, las sensaciones que experimentan mis sentidos aumentados, los lobos, el olor a sangre.

Killiam con sus manos cubiertas de sangre, el bar, el joven —mi corazón comienza acelerarse conforme voy recordando lo ocurrido— Killiam mordiendo su cuello y luego no recuerdo exactamente qué ocurre, solo tengo el cadáver del joven debajo de mí.

Lagrimas comienzan a salir de mis ojos, comienzo a hiperventilar y sollozos incontrolables salen de mi boca, sollozos que se convierten en un fuerte y doloroso grito que desgarra mi garganta e inunda y hace eco en todo el bosque, en cuanto dejo de gritar, todo a mi alrededor queda en un tenso silencio, mi respiración agitada y entrecortada se podría escuchar a kilómetros.

Luego de la nada comienzo a sentir presencias, rodeándome, fuertes y poderosas presencias y el terror se apodera de mí, mis manos cubren mi boca haciendo un intento por amortiguar y apagar el sonido de mis sollozos, intento moverme pegarme a algún tronco, pero no puedo moverme de donde estoy.

Sé que las presencias que siento tienen su sentido de la audición aumentado y podrían escucharme a kilómetros de distancia, siento una, dos, tres, cuatro presencias, escucho sus corazones latir, siento su excitación y la expectativa de conseguir a un intruso, hasta puedo escuchar sus pensamientos claramente y todos están pensando en lo mismo.

Matar.

Me hago un ovillo en el suelo deseando que la oscuridad me cubra y haga desaparecer, escucho el crujir de hojas y ramas a mi espalda, algo se acerca por allí, oigo pasos delante de mí, sobre mi cabeza escucho ramas moverse y hojas caer, estoy rodeada, no tengo escapatoria cierro mis ojos con fuerzas deseando que lo que sea que vayan hacerme pase tan rápido que ni lo note.

Pero ellos tienen otros planes, en la oscuridad escucho un susurro.

—Ignis — justo el árbol que está a un metro de distancia de mí se enciende completamente en llamas.

Siento el calor de estas y el pánico me invade, a mis espaldas siento alguien respirar sobre mi cabello, trago el nudo en mi garganta y respiro profundamente, poco a poco abro mis ojos para enfrentarme a lo que sea que tenga en frente.

Delante de mi hay tres personas cubiertas por una capa con capucha negra, no logro ver sus rostros, pero siento son poderosos, detrás de mi hay una cuarta persona, una de las que está delante de mi da un paso al frente y se quita la capucha dejando ver su rostro.

Es una mujer, una mujer bellísima, rubia de ojos azules penetrantes, por un momento logro ver el brillo rojizo que vi en los ojos de Killiam, su nariz es perfilada y sus labios están apretados en una línea fina, su cabello rubio es largo y rizado, está observándome con curiosidad, luego mira a la persona detrás de mí y vuelve a mirarme, se acerca un poco más y susurra.

—¿Por qué no puedo entrar en tu mente?

Su voz en suave, hermosa, como una dulce melodía, que acaricia mis oídos, pero su pregunta, me sorprende, intento decir algo, pero no logro hacerlo, ella continúa caminando hacia mi acortando la distancia que nos separa. A sus espaldas uno de los encapuchados la llama.

—Cristal.

Es una clara advertencia, ella se detiene y sonríe, una sonrisa fría pero hermosa, gira un poco su cara a un costado y susurra.

—Lo se Evan, solo tengo curiosidad huele como el —el encapuchado a quien ella acaba de llamar Evan le responde.

—No solo huele como el, se siente como el definitivamente es su hija —Cristal comienza a reír a carcajadas y se gira hacia mí.

—Al parecer encontramos a la asesina del pueblo ¿dónde está tu creador? Apestas a él ¿te abandono?

Repentinamente siento un vacío en el pecho al recordar a Killiam. que no sé dónde está, me encuentro sola con cuatro vampiros que es evidente tienen muchísimo poder. Más que el mío de eso no hay dudas, vuelvo a tomar aire y trato de responder.

—No soy una asesina, no hice nada —mi voz es mucho más segura de lo que pensé incluso de lo que me siento, el encapuchado a mi espalda ríe por lo bajo y susurra.

—Si casi arrancarle la cabeza a alguien es no hacer nada, entonces eres una experta no haciendo nada pequeña.

Su voz es fría, arrogante, grave e intimidante, escucharlo me ha dado más miedo del que tenía, Cristal vuelve a reír.

—¿Dru hueles eso? es miedo, tiene miedo de ti — no me pasa desapercibido el tono burlón.

A mi espalda el hombre vuelve a reír, esta vez es Evan el que habla

—¿Vincent que vamos hacer?

Ese nombre si lo reconozco, recuerdo lo que Killiam me dijo. Vincent es el líder del Clan Gremory, por lo que estos vampiros son de su Clan, reúno un poco de valor y hablo.

—¿Ustedes son del Clan Gremory? y tú eres su líder.

Digo señalando al encapuchado que aún no ha abierto la boca y está a la derecha de Cristal. Esta abre su boca apunto de decir algo, pero se detiene y mira hacia atrás, hacia el encapuchado que creo que es Vincent, luego este habla.

—Sí, somos Gremory y tú eres una neonata quebrantando todos y cada uno de los pactos y convenios establecidos en la actualidad, además eres hija de un pura sangre que tenemos siglos sin ver, apestas a él, aunque hay algo más en ti tienes su olor en ti, pero hay algo más.

Hace una pausa y veo como Cristal me mira fijamente, la escucho gruñir.

—Es imposible, no logro entrar —mira al vampiro detrás de mí— Evan inténtalo.

Veo como el otro encapuchado se descubre el rostro, dejando ver a un hombre maduro, de cabello castaño y ojos color miel, da un paso más hacia Cristal y veo sus manos salir debajo del abrigo.

—¡Ignis! —susurra.

De sus manos comienzan a salir unas llamaradas azules que van tornándose naranjas, pero nada más ocurre, a sus espaldas Vincent descubre su rostro y veo como la sorpresa esta dibujada en cada centímetro de su expresión, las llamas comienzan aumentar en las manos de Evan, pero nada más ocurre. Cristal tiene la boca abierta en una “O” que poco a poco cierra.

—¡Imposible!

Vicente sigue andando hacía mi con paso decidido, pasa junto a Cristal y susurra.

—Evan —el fuego se extingue en las manos del mencionado y susurra.

—Dru.

Espero atenta que esta por ocurrir, pero nada. Sigue sin ocurrir absolutamente nada. Siento la presencia de Dru a mis espaldas, pero no siento que nada este pasando a mi alrededor, por lo que Vincent, levanta su mano y me mira con curiosidad sus ojos fijos en mí.

Continúa acercándose y se detiene a unos cuantos pasos de distancia, en sus ojos noto el brillo rojizo y un temor extraño se apodera de mí, estoy nerviosa, pero no sé exactamente por qué. Cristal habla con la voz entrecortada.

—Vincent —le llama en un susurro inseguro— ¿qué pasa con ella?

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