Chapter 5 Capítulo 3

Chapter 5 Capítulo 3

Desperté aturdida, sobre el suelo del bosque. Una vez más me encontraba sola, mi cuerpo está débil y adolorido, flashbacks volvieron a mi cabeza y sentí un burbujeante odio crecer en mi interior, me senté, y contemplé mis manos que tenían un tono pálido, pero un ligero brillo las iluminaba, estaba demasiado absorta mirándome cuando, un ruido a mi lado me hizo voltearme, su voz me hizo estremecer.

—Pensé que no despertarías nunca, vamos muévete, tengo cosas que hacer.

Su voz fría y distante me hizo odiarlo más, Killiam está a mi lado y su rostro no refleja nada más que fastidio. No me muevo, permanezco quieta contemplando como el camina delante de mí. Su cuerpo deteniéndose para luego suspirar. Mis ojos lo observan y al siguiente instante lo pierdo de vista.

Para luego tenerlo frente a mí, a unos escasos centímetros de mi rostro, sus ojos han perdido por completo ese tono azul hermoso que había visto, es de un tono oscuro con un ligero toque rojizo que me hace estremecer.

—No me hagas perder el tiempo Lexie. No te conviene poner mi paciencia a prueba.

Un ligero estremecimiento recorre mi cuerpo cuando su fría voz se hace presente. Lentamente me levanto bajo su atenta mirada. Unos segundos después su mano está cruzando mi rostro con una fuerte bofetada haciéndome caer nuevamente al suelo.

El sabor metálico de la sangre se impregna en mi boca. Haciendo que todo dentro de mí se remueva. Levanto la vista buscando su mirada, en ella lo único que logro conseguir es desprecio. Sin dejar de verlo limpio el hilo de sangre que sale de mi boca.

—¿Por qué? —susurro frustrada.

Killiam me observa divertido y sonriendo con malicia. En un par de pasos lo tengo enfrente una vez más, mi cuerpo reacción por voluntad propia huyendo de su presencia.

—Porque tienes un olor delicioso —sus ojos brillan con algo que no logro determinar.

Después de unos segundos ríe suavemente y se pone en pie para alejarse de mí. Pero antes de continuar vuelve a detener su andar y me observa sobre su hombro.

—Si no quieres morir aquí, sígueme —comenta en un susurro desinteresado— pronto este lugar estará lleno de mestizos asquerosos junto a Vincent y como viste no es muy amigable que digamos —esto lo suelta en tono burlón y suspiro.

Vuelvo a levantarme sopesando mis opciones. Que evidentemente no son muchas. Claramente estoy en peligro ya sea porque me quede por mi cuenta o porque lo siga a él. Había matado a alguien en el territorio de un clan, no tengo idea de cómo funcionan las cosas, pero es claro que he hecho algo muy malo.

Suspiro con pesar dando temerosos y dudosos pasos en su dirección. No estoy segura porque siento la necesidad de seguirle, pero me odio por ello porque debería alejarme, pero siento la imperiosa necesidad de seguir a su lado. Lo escucho reír llamando mi atención.

—Aunque te resistas no podrás hacerlo —comenta como si pudiera leer mi mente o como si adivinara lo que pienso— estas atada a mi existencia Lex.

Sin decir nada más comienza alejarse de mi adentrándose en el bosque, lo sigo a una distancia prudente. Tengo miedo de él, pero al mismo tiempo una extraña fascinación o atracción sobrenatural.

Mientras andaba mire mis manos nuevamente distraídamente. Su brillo sigue fascinándome por alguna razón y por mi distracción cocho contra el. Su olor inundándome y la sed en mi garganta despierta como si hubiesen activado un interruptor.

Pude oler su sangre y un gemido involuntario salió de mis labios. Conmocionada lleve mis manos a mi garganta que parecía que estaba siendo quemada en vivo. Killiam permaneció inmóvil un momento y luego lo escuche reír por lo bajo y susurrar.

—Cosas interesantes pasan contigo cerca Lex.

No comprendo sus palabras, pero de un momento a otro logro sentir una presencia. Algo se mueve detrás de los arboles cerca de nosotros, siento miedo no sé porque, pero lo siento.

—Muéstrate.

Ante nosotros apareció una figura encapuchada, no podía escuchar ni sentir nada de él, pero su presencia me asustaba, escuche reír por lo bajo a Killiam y luego hablar

—Que interesante encontrarte por aquí Kaia.

La figura delante de nosotros se descubre el rostro y una hermosa mujer de tez oscura se deja ver, sus ojos de un tono miel brillante me impactan, su cabello crespo cae en cascadas hasta sus hombros y más abajo, la mujer mira fijamente a mi creador, que simplemente sonríe.

—Ha pasado un tiempo Killiam.

Su voz es profunda, desvía sus ojos hacia mí y siento hacerme pequeña ante la intensidad de su mirada, ella susurra algo en alguna lengua extraña y escucho a mi alrededor como de la nada se materializan más figuras encapuchadas.

—No puedes seguir por aquí Killiam.

Mi creador gira su cara observando cada miembro del circulo y sonríe con malicia, luego le espeta a la chica con desdén.

—¿En serio Kaia, crees que esto me detendrá? —la mujer lo observa y luego a mí, suspira y pregunta con curiosidad.

—¿Quién es? huele como tú —veo como Killiam gira un poco su rostro hacia mí y sonríe.

—¿Comida? —su respuesta me duele, la mujer lo nota y niega con la cabeza para luego susurrarle con reproche.

—¿La has convertido? ¿después de todos estos siglos finalmente convertiste a alguien solo para llamarla comida?

Mi creador se encoge de hombros mientras ríe divertido y comienza a pasearse alrededor del circulo de figuras, veo como la mujer saca sus manos de debajo de las largas mangas que las cubren comienza a hacer unos movimientos lentos, escucho a Killiam reír.

—Tus trucos no funcionan en mi —hace una pausa mirándome de reojos— o en ella, así que no pierdas el tiempo —Kaia se detiene y vuelve a mirarlo con reproche.

—¿Qué haces aquí Killiam?

Lo veo moverse con rapidez y quedar detrás de la mujer, todas las figuras reaccionan y apuntan una especie de arma contra Killiam, pero no hacen nada más, ya que este solo se ha detenido detrás de la mujer.

—Te eche de menos.

Veo como la mujer se estremece y Killiam estalla en carcajadas, su risa es fría y maquiavélica, hiela mi sangre.

—Has causado muchos problemas solo por comida Killiam —responde ignorando lo que ha dicho.

Sus ojos se posan en mi observándome con curiosidad y cautela. Vuelvo a fijarme en mi creador que está acariciando con cuidado el cabello de la mujer.

—¿Problemas, hablas del lobo y el insignificante humano en el pueblo?

La mujer asiente y veo como este se acerca a ella e inhala su aroma para luego pasar de ella y echar a andar en mi dirección, cuando me alcanza se detiene junto a mí. Las armas de los encapuchados jamás dejan de apuntarlo.

—Kaia retira a tus hombres si no quieres que cause más problemas —comenta divertido.

La mujer hace un gesto con sus manos y las armas dejan de apuntarnos, pero las figuras se mantienen en su lugar.

—Killiam no volveré a preguntarlo —esta vez la mujer suena amenazante, cosa que no intimida a mi creador que suelta una risa floja.

—Solo te estoy sugiriendo algo —hace una pausa y me observa— créeme ella necesita alimentarse y sabes lo que le pasa a los neonatos cuando huelen sangre.

En ese momento con un movimiento rápido, —que estoy segura que ninguno de los presentes logra seguir con los ojos— Killiam se detiene junto a una de las figuras para luego ver como esta cae al suelo. Kaia deja escapar un grito de dolor y el aroma a sangre inunda mis sentidos cegándome por completo.

La risa de Killiam es lo único que escuchan mis oídos mientras siento como la sangre baja por mi garganta, hago mayor presión sobre el cuerpo y siento como los huesos ceden ante la fuerza de mi agarre. Después de unos segundos, separo mis labios del cuello de la figura que sostengo.

Veo caer su cuerpo inerte a mis pies en una especie de cámara lenta, observo mis manos cubiertas de sangre y echo un vistazo a mi alrededor porque de pronto me siento perdida y no entiendo absolutamente nada.

Todo a mi alrededor es un caos de cuerpo y sangre, veo a Killiam sentado sobre una roca cercana sonriéndome con malicia y un brillo cruel en los ojos. Se levanta lentamente y se acerca a mí, cuando me alcanza acaricia mi mejilla y susurra.

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