—Vicks —dije mientras acariciaba sus mejillas con mis pulgares—. Cariño —exhalé.
La vi apretar los ojos con fuerza antes de abrirlos. Sonreí al ver que estaba despierta—. Voy a llevarte dentro y a limpiarte —Le informé suavemente. Ella asintió con la cabeza, pero pude ver que le dolía ese simple movimiento.
Vicky me dijo que quería ir caminando a la casa ella misma, pero yo no estaba de humor para conformarme con sus ridículas sugerencias. La cogí con cuidado y la llevé dentro. Acosté a Vicky en mi cama y encendí las luces para iluminar la habitación. Los ojos de Vicky estaban más abiertos ahora, y me alegré de que...