—¡Vicky! —Red gritó con entusiasmo. Me acerqué rápidamente a ella y la abracé—. Siento mucho haber estropeado el solo.
—¡No, no lo hiciste! — Yo sonreí—. Estuviste increíblemente bien, Red. Créeme —Le aseguré.
—No tienes ni idea de lo que significan esas palabras para mí, Vicky —El rojo se desbordó.
—Sería mezquino mentirte, Red —Le dije honestamente.
Nos habíamos quedado en el camerino unas horas después de que terminara la actuación; charlando de las cosas más aleatorias. Red nunca dejaba de hacerme reír con sus comentarios, y yo disfrutaba felizmente de su compañía, pero, por supuesto, tenía que volver a casa en algún momento. Nos despedimos y prometimos tener este...