—¿Cuál es siempre la respuesta? —Harry exhaló en voz baja.
—¿Sexo?
—Sexo —Estuvo de acuerdo.
Harry Stone
...
—Sexo —coincidí con ella al instante.
Su boca se convirtió en una sonrisa de satisfacción. Tenía hambre de mí, como yo tenía hambre de ella. Le rocé el labio inferior con el pulgar; la callosidad de mis dedos entró en contacto con sus suaves y cálidos labios. Ya podía sentir el deseo sexual que irradiaba mi cuerpo, dispuesto a estar cerca de ella, a sentirla. Bajé la cabeza hasta la curva de su cuello, oliendo la frescura de su cuerpo lavado. Su pelo aún estaba mojado por la ducha que había tomado...