Sabía que ya estaba empalmado y que estaba muy preparado para estar dentro de ella. Recordé la primera vez que hicimos el amor, en mi oficina, y sentí que cada día era más hermosa. Cada vez era más perfecta a mis ojos, y no sabía cómo era posible. Tenía la suerte de estar con ella aquí, ahora mismo, en la mesa del comedor.
Abrí más sus piernas y la acerqué un poco más a mí. Me introduje en su entrada y empecé a empujar suavemente. Pude ver cómo Vicky cerraba los ojos de placer, sólo por los suaves empujones que le daba. Era extraño para mí empezar tan tranquilamente a...