DOS DÍAS DESPUÉS:
Gia se encontraba en su habitación, había dormido profundamente toda la noche. Al parecer el susto había salido de su cuerpo, y dejó el agotamiento como consecuencia.
Esa mañana, al abrir los ojos en lo único que pensó, fue en agradecerle a Dios porque su abuelo ya estaba en casa. Las indicaciones del doctor fueron claras, y precisas: cero preocupaciones, tomarse religiosamente sus medicinas y dieta. Lo último le parecía un tanto difícil, ya que Enzo era Chef y dueño de una cadena de restaurante. Pare él, la buena comida era lo principal en su vida.
Dio un largo suspiro cuando entro al cuarto de baño, y...