Diana se despertó sintiendo un cuerpo caliente que se pegaba a su espalda, pero que al mismo tiempo se sintió deliciosamente bien. Se removió un poco y pudo sentir como algunos músculos de su cuerpo protestaban. Así también como su vejiga que le hizo despertarse y abrir muy bien los ojos.
Lo que había pasado la noche anterior, cambiaba el rumbo de las cosas. Se movió despacio, para salir de la cama, no quería despertar a Ian. Aunque sabía que eso sería un caso perdido, una vez que las náuseas matutinas se hicieron acto de presencia.
Llegó hasta el cuarto de baño. Hasta ese momento todo estaba normal. Se apoyó...