Él nunca fue un cobarde, a mayores desafíos se había enfrentado. Negó con la cabeza, porque no entendía el porqué estaba evitando a Alina. De todas maneras tenía que hablar con ella, respecto a la niña.
«¡Eres un jodido Cabrón! Estás usando a Kate, para acercarte a ella», era obvio su enojo con él mismo.
Recordó la noche anterior, cuando había entrado a la habitación de la niña y las encontró durmiendo, abrazadas. Por alguna loca razón, su hija se sentía segura al lado de Alina. Lo que no sabía si le convenía o no. Ya que con ella nunca se sabía, y eso para Edward era frustrante, porque era...