El olor estéril se metía por sus fosas nasales, tenía el cuerpo un poco entumecido. Los sonidos de un equipo de monitoreo de signos vitales se pueden escuchar cada cierto tiempo.
—¿Ella está bien?
Diana conocía perfectamente esa voz. Era aquel que muchas veces cuando en sus días más oscuros quiso que la cofortara, a la que siempre se dirigía a ella con críticas, y las que soportó en silencio. Quería hacerle saber a todos que estaba bien, que solo se sintió cansada. Que el cuerpo solo le pedía un descanso, pero no tenía fuerzas para nada.
—Eso espero —suspiró Ian—. Han pasado muchos días desde la operación y aún...