Narra Katia
Repaso una y otra vez de manera muy fugaz lo que mis ojos están viendo, y no puedo creer todavía lo que está sucediendo en esos momentos que al parecer son como horas.
Levanto una de mis manos, la que tiene el fierro y lo levanto para cubrir el cuerpo por las dudas que esa criatura me quiere atacar
Mis ojos se quedan muy fijos esperando algún posible movimiento de esa criatura
—No me hagas daño —le dije temerosa y temblorosa, haciendo los pasos para atrás.
Los nervios, el estrés, la ansiedad y el pánico, me invadieron aún más haciéndome que camine hacia atrás para ponerme a salvo...