Narra Katia
—No, no es mío es de mi mejor amiga.
Escucho a Neferet que sale del baño.
—Katia ¿abriste la puerta? —me dice gritando desde el living.
—Un gusto Katia —me dice el riéndose y estirándome la mano en señal de saludo.
Inmediatamente le estiro la mía para responderle el saludo.
Él toma mi mano con la suya y me da un dulce beso arriba de la mano y me mira profundamente a los ojos mientras me da el beso muy suavemente.
Mis bellos se erizaron por completo, apreté mis muslos, se me aflojaron las piernas
— ¿Cómo es tu nombre? —le pregunto yo con voz tenue
De repente aparece Neferet en la puerta junto a mí, la miro para ver su reacción, ella quedó de la misma forma que yo anonadada por esa belleza que portaba ese hombre tan imponente.
—Hola —dice Nef en tono de alegría.
—Hola—le responde el— yo soy el cadete de la pizza.
—Si — le dice ella sonriente —me lo imagine
El me vuelve a mirar a mí y me sonríe.
—Mi nombre es kilary, un gusto Katia —me dice sonriendo apoyando una mano en flema coqueta sobre la pared para sostener su cuerpo.
—El placer de conocerte es mío —le digo sonriendo.
Neferet mira la hora sin despegarse de mi lado.
Eran las 1:00 de la madrugada.
—¡Que tarde es! —dice Nef sacándome de la mirada penetrante que tenía sobre Kilary — es tarde ¿no? —nos dice.
—Él la mira a Neferet y dice
—Sí, tengo que volver —me dice mirándome.
— ¿Estas en servicio aun? —le dice Nef a kilary.
—Eh, no —responde el dudoso— no tengo más pedidos creo ¿por? —le pregunta serio.
Neferet me codea una costilla de manera sutil sin que él se dé cuenta y se retira de mi lado, entendí todo.
Yo la miro y ella me devuelve la mirada y abre muy grande los ojos en señal de obviedad
Estaba muy nerviosa, era el momento que tenía que actuar, nunca pase por algo así de tener que avanzar, pero este hombre me producía muchas cosas en la piel.
El me mira y me hace un gesto con la cabeza en señal de despedida, agarra su bici y se retira lentamente.
Yo salgo un poco más allá de la puerta.
No lo dejes que se vaya así Katia, no seas estúpida —me dice la voz en mi cabeza.
Me acerco aún más a la calle y antes de que se suba a la bici para irse me anime
— ¿Quieres quedarte a comer unas porciones de pizzas? —le digo muy ansiosa.
Él se gira y me despliega esa hermosa sonrisa.
—Me puedo quedar unos minutos —me dice volviéndose con su bici y sacándose el casco.
Mi yo interior saltaba de alegría y yo estaba muy contenta de mi logro.
Siempre fui muy tímida cuando se tocaba el tema de varones, y de relaciones sexuales.
Pero decidí romper con esa estructura el día de hoy con esta hermosura de hombre.
Nos dirigimos hacia dentro de la casa nuevamente, Neferet estaba apoyada en el marco de la puerta que separaba la cocina del living mirando hacia la puerta de entrada.
Cuando me ve ingresar me hace un gesto de desaprobación. De seguro debe haber pensado que no me anime —me dije para mí.
Al instante más tarde detrás de mi entra kilary.
Ella se esconde en la cocina al verlo ingresar.
—Ven pasa —le digo con nerviosismo.
—Gracias —me dice mirando las extremidades de la casa —es una linda casa —añade.
El lindo sos vos —pensé para mis adentros.
—Sí, es hermosa la casa, es de mi amiga Neferet —le digo — la que estaba aquí conmigo hace un momento.
—Sí, recuerdo —me dice.
—Toma asiento ¿quieres algo de tomar? —le pregunto.
El me mira con esos ojos penetrante.
—Permiso —me dice tomándome asiento — bueno, lo que tu tomes —añade.
Me derrito, es un dulce de leche —pienso yo — siéntate en dónde quieras ¿puedo sentarme arriba de ti?
Su risa me saca de mis pensamientos.
—¿Que paso? —digo yo sorprendida, espero que no haya dicho en voz alta lo que pensaba.
—Nada, te quedaste con carita pensativa —me dice.
Uff... casi la arruino —me digo.
—Ah, es que estaba pensando que tomar —le digo intentado arreglar mis gestos.
— ¿Katia? —me dice Nef desde la cocina.
—Espérame ahí vengo con las bebidas —le digo saliendo casi corriendo de la habitación.
Al ingresar en la cocina salto de alegría y Neferet me acompaña con esos mismos saltitos.
Nos encontramos hablando en voz baja para que no puede escucharnos desde el living
—¡¡ME DIJO QUE SI!! —le susurro yo solo para el ella lo escuche.
—Sí me di cuenta que te había dicho que sí, al principio pensé que no te había animado a decirle y después cuando lo vi entrar detrás de ti yo me escondía aquí en la cocina —me dice también susurrando.
—Pero ahora estoy aterrada, no sé qué hacer, no sé qué decir, no sé cómo actuar ¡ayúdame amiga! —le digo suplicando— quizás le gustas tú —añado.
—No seas tonta amiga, ¿no viste como te mirada?, además no es mi tipo, prefiero a tu hermano es más lindo —me dijo.
Le hago un gesto de desagrado con mi rostro.
—No puedes decir que tu hermano es feo porque eres precioso, me encanta —me dice.
—Qué gustos tan raros que tienes amiga —le digo levantando una ceja.
Ella miras el techo, revoleando los ojos hasta dejarlo en blanco.
— ¿Chicas? —escuchamos una voz que entraba desde la puerta. Era kilary.
— ¿Si? —responde Neferet.
A mí se me resbala el vaso de plástico que estaba tomando agua de la mano, cayéndose al suelo mojando todo.
Neferet me mira y se toma la cara.
— ¿Estas bien? —me dice kilary — viniendo hacia mí.
—Si —le respondo cortante.
—Estamos preparando los tragos para llevarlos a dónde te encuentras —le dice Neferet al ver mi reacción — ¿te gusta el mojito? —le pregunta.
El asiente la cabeza sin dejar de mirarme
—Vine para ayudarlas —me dice.
—No te preocupes, estamos bien, ve para el living ya estamos por ir para allá.
—Pero, te ayudo a limpiar aquí —me dice agarrando in trapo que se encontraba en el suelo.
—No te preocupes —le digo yo guiñándole un ojo.
Él se ríe y se muerde sutilmente los labios de forma muy rápida para que yo solo me dé cuenta ya que estaba de perfil a Neferet.
¡Hay Dios mío! Como me encanta este tipo, quiero comerlo —me dije para mis adentros.
—Bueno me retiro al living, te espero ahí —me dice dándose la media vuelta y saliendo para el living.
Yo miro a Neferet, ella me mira y sonríe.
—Te quiere comer Katia, ¿te diste cuenta verdad?
Yo me río muy fuertemente a la respuesta de Neferet, ella me sigue con la risa.
—No sé qué voy a hacer —le digo preocupada.
— ¿Con que amor? —me dice Neferet.
—Con el —le digo con gesto de obviedad.
—No entiendo —me dice.
—No sé cómo reaccionar —le digo con gesto de obviedad.
— ¿Amiga es en serio? —me dice abriendo los ojos muy grandes.
— ¿Y qué esperas? Nunca me paso algo así —le digo preocupada.
—Déjate llevar —me dice relajada — solo haz lo que te dice tu corazón y si tienes ganas lo que dice tu cuerpo —me dice seriamente — lo que no quieras hacer y si él te insiste lo debes frenar, no dejes que te haga lo que no quieras ¿sí? —me dice seriamente.
—Si amiga, lo haré —le digo— gracias por protegerme.
—Obvio eres mi hermana y a la familia se la protege, yo voy a quedarme contigo, pero llamare a alguien muy especial —me dice guiñándome un ojo.
— ¿Te estás viendo con alguien amiga? —le digo sorprendida.
—Te vas a querer morir cuando te enteres de quien es —me dice dejándome con toda la intriga del mundo.
Yo la miro y levanto mis manos en señal de incógnito
—No sé a quién te refieres ¿lo conozco? —le digo.
—Mucho más de lo que crees —me dice asintiendo con su rostro.
Me detengo a pensar un momento
—Espera es lo que estoy pensando —le digo.
—Sí es eso lo que estás pensando —me responde riéndose
— ¿Llamaste a mi hermano? —le digo sonriendo.
— ¡Bingo! ganaste amiga, Espero que no te moleste la decisión