Narra Katia
— ¿Molestarme? para nada, puedes hacer lo que quieras con mi hermano, siempre y cuando ambos tengan cuidado todo va a estar bien no quiero que pase nada ni tampoco tener ningún sobrinito, recién está empezando sus estudios así que cuídalo Neferet esto te lo digo en serio —le digo muy seriamente.
— No le haré nada que no quiera —me dice riéndose.
— Hacerte nomas —le respondo yo abrazándola.
— Lo que no quiero es que, si me ve con kilary, qué le cuenta mis padres porque ellos son muy densos cómo se tema —le digo levantando los brazos.
— Katia ya tienes veintisiete años, sos doctora y ya tienes una casa deja ya que tus padres te sigan controlando esto se tiene que terminar —me dice seriamente.
Tiene toda la razón del mundo debo comenzar a despegarme de mis padres —pensé para mis adentros.
—Es verdad, comenzaré hacerlo a partir de hoy —le digo levantando una ceja.
— Ve, te espera Kilary en el living, no lo hagas esperar —me dice.
— ¿Y tú qué harás? —le digo con intriga
— Pues esperar a tu hermano —me dice con gesto de obviedad— no voy a estar de violinista con usted dos ahí —me dice.
— ¿Y a qué hora viene mi hermano? —le pregunto riéndome de su respuesta anterior.
— No lo sé, ahora le voy a llamar tú tranquila yo estoy aquí no me voy a ningún lado, diviértete con kilary, y si te quieres divertir aún más —me dice levantando una ceja— sabes que habitación usar —me guiña un ojo.
Yo la miré y le doy un suave golpe en el brazo en señal de que no diga boberías.
Si kilary quiere estar conmigo va a tener que demostrar más allá de su físico —pienso yo.
Unos minutos más tarde llevo las bebidas hacia donde estaba kilary
El me mira y despliega esa sonrisa hermosa que me derrite.
— Espera te ayudo —me dice levantándose d sillón para ayudarme con la bandeja que contenían los vasos y algo los platos para la pizza.
— Se enfrió la pizza —me dice abriendo la caja.
Solamente la pizza, porque mi cuerpo hierve como una pava —dije para mis adentros.
— ¡Uf!, ahora la caliento —le digo.
— No ven, siéntate, es rico también así —me dice tocando el sillón al lado de el para que me siente.
HAY DIOS, como me encanta —pienso para mis adentros.
— Bueno —le digo sonriendo y haciéndole caso a lo que me decían.
— ¿Tú amiga no viene? —me pregunta mirando hacia la puerta.
— Ella viene más tarde, está esperando a alguien —le digo recordando que al que espera es a mi hermano.
—O sea que ¿somos vos y yo? —me dice poniéndose más cómodo en su asiento.
— Si por ahora si —le digo metiendo mis manos entre mis piernas, ruborizada.
¿Qué haces Katia? Saltar a la yugular, mira lo que es ese cuerpo, unas ganas de que seamos un poquito más felices —hablo con mi voz interior.
— ¿Hace mucho trabajas de cadete? —le digo mirándolo fijo a los ojos, sentándome arriba de una de mis piernas y poniendo mi cabello de costado.
— No realmente no, empecé hace poco —me dice sonriendo.
— ¿Y tú? ¿Trabajas, estudias? Cuéntame —me dice mirándome.
Su mirada me perturba demasiado
Yo acabo de egresarme, soy Doctora —le digo.
— Wow, así que ahora debo decirte ¿Doctora Katia? —me dice con gesto de majestuosidad en sus manos.
Decime como más te guste bebe —me digo.
Me río y vuelvo a la charla.
— Pues felicidades, me alegro que hayas podido terminar tus estudios, no es una carrera nada fácil ¿qué especialidad te perfeccionaste? —me dice.
— Gracias, en traumatología —le respondo— ¿tú estudias? —le pregunto.
— No por ahora, pero quiero empezar ¿tu podrías enseñarme no? —me dice en forma coqueta
Lo que me pidas precioso, estoy dispuesta a enseñarte lo que más quieras ¿o será que tú me puedes enseñar también? —pensé.
— Claro, si está dentro de mi saber pregúntame lo que quieras en confianza y si no se olvide respuesta pues también te diré —le digo.
— ¿Lo que quiera? Eso puede abarcar muchos temas —me dice riéndose levantando una ceja.
— ¿Que más quisieras saber? —le digo yo respondiendo con una ceja levantando.
Me está provocando demasiado esta cosita rica.
Él se ríe y toma un sorbo del trago que le prepare.
— Está muy bueno —me dice— lo hiciste muy rico
Apa ¿qué me acaba de decir? Uff —pienso.
— Sí, lo hice yo, que bueno que te gusté —le dije riendo.
— ¿Por qué te ríes? —me dice esbozando una sonrisa.
Se dio cuenta de mi risa.
— No, de nada, simplemente recuerdo cuando lo aprendí a hacer esos tragos —le digo intentado desviar el tema.
— A ver, cuéntame quiero saber —me dice.
Oh, no ¿qué haremos ahora?, genial Katia, te embarraste peor —me dije.
—Eh... bueno pues....
Sale corriendo Neferet desde la cocina a la puerta de entrada de la casa.
Abre la puerta y pega un grito
— Llegaste —grita Neferet dando un abrazo a alguien.
Seguramente se trataba de mi hermano
— Ven, pasa, estamos con tu hermana —le dice.
Él mira hacia donde nos encontrábamos nosotros.
Al mirar a kilary abre muy grande los ojos
— ¡AMIGO! —le dice a kilary.
Él se levanta de su asiento, se ríe y se abrazan.
Neferet y yo nos quedamos anonadadas al ver que ellos se conocían y al parecer eran amigos.
— ¿Qué haces aquí? —le pregunta mi hermano Ben.
Él se da vuelta observa vuelve a mirar hacia adelante buscando mis ojos.
Yo le respondo con un gesto levantando mis manos junto con mis brazos sin saber que responder.
— ¿Estas saliendo con mi hermana? —le pregunta seriamente.
— No, no, —le responde rápidamente— solo somos amigos
— ¿ustedes son hermanos? —nos pregunta señalando a ambos.
— Si — decimos al unísono.
"¿Amigos? Yo me lo quiero comer, no sé si eso catalogaría como amigos —me rio para mis adentros"
— ¿De dónde se conocen? —pregunta Ben con mucha intriga.
Miro a kilary sin saber que responder por que si le decía que recién lo había conocido él le diría a mis padres y terrible problema en camino.
Por suerte el del delivery responde de inmediato al ver mi rostro de sorpresa.
— Nos conocimos por medio de Nef —dice el mirándola a mi amiga.
Ben mira con tranquilidad a Nef.
— ¡Ah! Entonces me quedo más tranquilo, pensé que le coqueteabas a mi hermana —le dice con un gesto de tranquilidad.
¿QUE? —pensé yo para mis adentros— y si fuera ese el caso ¿no puedo relacionarme con muchachos? ¿Qué te pasa Ben?
Mi rostro de enojo es inmediato.
Él se queda hablando con kilary y yo vuelvo a la cocina donde Nef se había dirigido.
— ¡No puedo creerlo! —digo molesta.
— ¿Que tienes amiga? —me dice Nef.
— Que Ben no quiere que me relacione con ningún muchacho y eso me molesta muchísimo —digo muy molesta.
— Pues entonces dile lo que sientes amiga, no te lo guardes dentro de ti, porque eso después te va a hacer mal —me dice tranquilizándome.
—Si tienes razón, a veces creo que lo hace por cuidarme nada más —le digo pensativa.
— ¿Tú no lo cuidas? —me dice levantando una ceja y sonriendo de manera perversa.
— Eso es tu trabajo querida amiga, obvio que lo voy a cuidar, pero tú también debes cuidarlo —le digo riendo.
— ¿Por qué yo? —me pregunta intrigada.
— Porque tu estas con el ahora ¿no es así? —le digo levantando los brazos en señal de no saber que más decir.
— Emm si... pero nosotros no somos exclusivos —me dice bajando la mirada al suelo.
— ¿Pero lo quieres? —mi pregunta la dejo anonadada.
— Pues ... no sabría que decirte amiga —me responde con sus manos entrelazadas.
— Es sencillo, es si o no.
— Emm no entiendo si tu pregunta, si va dirigida a una situación en particular —me dice confundiendo más de lo que está.
— No, va dirigida en general ¿tú quieres a mi hermano? —le vuelvo a insistir.
— Creo que sí, osea me gusta pasar tiempo con él y bueno pasea y ya tú sabes —me dice riendo y guiñándome un ojo.
De repente aparece en el marco de la puerta Ben con su mágica entrada a la cocina como el solía hacerlo resbalando por el sueño.
Nos reímos al unísono con su magnífica entrada y pregunta.
— ¿Hicieron comida? ¿O quieren que pidamos algo para comer? —nos dice acercándose a Nef y dándole un dulce beso en la mejilla.
— Eres un dulce de leche —le dice Nef a Ben mirándolo fijo.
Van a terminar juntos —pensé yo para mis adentros.