Chapter 4 nuevos rumbos

Chapter 4 nuevos rumbos

—Mi abuela me regaló una casa a las afueras de la ciudad, así que ahora vas a poder quedarte en mi casa, y no yo solamente quedarme en la tuya —le hago un gesto de tranquilidad.

—Claro amiga y haremos Pizza película y haremos un montón de cosas juntas, siempre juntas —me dice ella, dándome un gran abrazo —Bueno ya dejemos de tantas cursilerías.

—Ahora ¿has decidido la película que vamos a ver Katia?

—No, no decidí nada discúlpame —le respondo en un tono de decepción.

—Pero podemos decidir ahora si quieres claro, —me dice en un tono divertido—

—Nos pasamos toda la noche viendo películas riendo y comiendo pochoclos juntas la verdad quiero mucho a Nef.

Nos conocimos apenas ingrese a la universidad nos hicimos amigas de inmediato, me brindó una cálida bienvenida y sinceramente fue mi única amiga, a ella puedo contarle cualquier cosa, es mi confidente, mi mejor amiga la que considero como parte de mi familia es como mi hermana, aunque quiera comerse a mi hermano —pienso riéndome mientras lo observó.

—¿En qué piensas? —me dice ella devolviéndome la mirada la hermosa amistad que tenemos, en eso estoy pensando.

—Oh eres una dulce Kat, Gracias por ser así conmigo —me dice dándome un abrazo enorme por unos minutos y luego volvemos al sillón para empezar a ver alguna película.

Una hora y media sumergidas en suspenso nos encontramos juntas mirando la película, al terminar de ver la película con Neferet, nos pusimos a charlar al respecto de la misma. Nos sumergimos tanto en la trama de esa película, hasta el nombre muy llamativo hacía referencia a licántropos, jefes de luna y hombres lobos.

Al finalizar lo que veíamos Nef me observa atentamente al finalizar la película y me dice

—¿Qué te pareció Kat? ¿qué tal estuvo para ti?

—Estuvo bien, aunque podría haber estado mejor —le digo moviendo mis manos en gesto de obviedad.

Nef, mirra el televisor vuelve a mirar al suelo me mira muy seriamente.

— ¿Será que existen estas criaturas en verdad Katia? ¿tú qué piensas al respecto? —me dice con gesto intrigante.

La miro sorpresivamente y me río con intensidad.

—Claro que no, esas criaturas no existen en la vida real, solamente son ficticias, la crean para atrapar al público ¿Por qué me preguntas? ¿Tú crees que sí que existen en la vida real? —le pregunto dejándome de reír de la situación volviendo a un estado de preocupación.

—No claro que no —me dice ella— si no que me surgió la duda de saber si existían en la realidad o no —me responde intentando desviar su preocupación.

—Mira —le digo— en las noticias nunca hubo un caso con tales características, así que descuida —le digo apoyando una mano sobre la de ella en señal de tranquilidad— No creo que pase esto en la vida real y si llega a suceder, pues tú te comerás al lobo antes que el a ti — estallamos de risa intensamente.

Al finalizar la charlar sobre muchas situaciones que pasamos, rememorando muchas acciones erróneas que hemos cometido y después de largas horas de muchas risas pasadas, nos dio algo de hambre así que decidimos pedir algo para cenar en la noche ya muy tarde.

—Ya llamé a el delivery de pizzas Kat, vendré en veinte minutos aproximadamente —me dice Nef tomándose la panza en señal de hambre.

— ¿Te duele? —le digo mirándola con dolor en mi rostro.

—Para nada —me dice aun tomándose su abdomen.

— ¿Por qué te tocas la panza? —le digo intrigada.

—No, por nada, me dio un leve dolor inesperado por ese es que me agarre la panza —me dice con mirada perdida.

— ¿Comiste algo que te ha caído mal al estómago? —le pregunto insistiendo en el tema de su dolor.

—Seguramente —me dice asintiendo con la cabeza— mira todo lo que hemos comido, como para que no explote —añade señalando las bolsas vacías de frituras y caramelos.

—Bueno si, tienes razón —le digo.

La conservación se desvío por otros temas, esperando que el cadete llegara con ms comida lista para, pero no llegaba más.

— ¿Hace cuánto hemos hecho el pedido Nef? —le pregunto mirando mi reloj de pulsera que me había regalado Ben

—Mmm, no estoy segura, pero hace como más de una hora ¿no? —me dice confundida.

De repente se levanta del sillón de un salto como si se hubiese olvidado de algo importante.

—Me iré al baño, mira ahí está mi teléfono —me dice señalando hacia la mesa ratona que se encontraba frente de ella, haciendo referencia donde se encontraba su celular— llama nuevamente al cadete y has el reclamo ¿porfa? —añade corriendo hacia el baño.

Me parece muy raro su accionar, pero decido hacer lo que me dice, voy hacia las llamadas recientes para buscar el número del cadete de la pizza para poder preguntar qué es lo que sucede con las pizzas.

El tubo suena una, dos, tres veces y nadie responde, la llamada se corta. Vuelvo a intentar, pero nadie responde el teléfono.

—No me responden Nef —le grito desde el living.

Ella abre un poco la puerta del baño y me responde.

—Insiste, ellos son un poco colgados con los pedidos, sigue insistiendo —me dice.

— ¿No podemos pedir en otro lado amiga? —le digo en tono de desgano.

—Ya contraté pizza con ellos Katia, no podemos cancelar.

—Pero ya ha pasado más de una hora —le digo.

Justo escucho el timbre de casa.

—ve, debe ser el cadete —dice Neferet desde el baño.

—Si ahí voy —le respondo revoleando los ojos hasta dejarlos en blanco.

Me bajo del sillón a donde me encontraba muy cómoda. Me pongo mis pantuflas y salgo hacia la puerta

— ¿Quién es? —pregunto antes de abrir la puerta de entrada a la casa.

—Soy el cadete que le trae la pizza —dice una voz masculina.

—Ahí voy —le digo.

—Disculpé la demora tuve un inconveniente en el camino y no pude llegar al horario estimado que le dije —me dice con un tono de lamento.

Mientras escucho todo lo que dice desde el lado de adentro de la puerta, busco en mi cartera unos billetes que se encontraba en el sector donde estábamos. Al encontrar los billetes que necesitaba, camino a la puerta y abro la puerta mirando hacia abajo contando los billetes sin mirarlo a él.

—Es $250 —me dice con tono muy bajo que atrapa mi atención.

Lo miro de inmediato muy atenta al impresionarme con su hermosa voz

Me quedo anonadada por la belleza de ese hombre, alto, cabello oscuro y ojos marrones claros muy profundo, se notaba que hacia deporte o entrenaba en algún gimnasio, se encontraba muy musculoso y muy buen formado —un escaneo rápido le realizo a su cuerpo muy sutilmente.

—Son $250 —me vuelve a insistir y se ríe de inmediato, una sonrisa tan hermosa que me derrite por completo.

No puedo dejar de mirarlo es tan hermoso mi mirada se encuentra penetrada en esos ojos tan profundos color miel, es algo fuera de este mundo, que me corta la respiración.

Sigo sin responder, el me mira fijamente a los ojos y deja de sonreír.

¿Me está queriendo decir algo?, me digo para mis adentro y reacciono de inmediato.

—Perdón —le digo con gesto de disculpa poniendo mis manos entrelazadas — tus ojos son bastante intensos —añado tirándole una indirecta.

— ¿Eso es bueno o malo? —me dice el con perspicacia en su mirada.

—No lo sé —le digo riéndome dejando ver un poco se nerviosismo en mi voz

El me responde con la misma risa.

—Pregunto por tercera vez ¿cuánto es?, no preste atención las otras dos veces, discúlpame —le digo con mis mejillas rosas, las puedo sentir arder.

—Y te digo por tercera vez, es $250 —me dice riéndose.

Sus ojos son muy lindos y penetrante, una mirada muy intensa, fuera de este mundo.

Le doy el dinero sin fijarme cuánto dinero le estaba dando.

Él mira los billetes y cuenta cada uno.

—Es $250, me está dando el doble.

—No me di cuenta, de todas formas, quédate con el vuelto —Le digo— tanta belleza es algo fuera de este mundo

El me mira fijamente y se ríe.

—Gracias —me dice riéndose levantando sus cejas —¿Puedo preguntarte algo? —me dice en forma coqueta.

—Sí, obvio —le digo mirándolo con la puerta entre abierta.

—El número del que me llamaste ¿es tuyo? —me dice de forma muy coqueta.

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