¿Qué pasaría por tu mente si de la noche a la mañana te enteras de que tienes un marido
guapísimo y una vida que no recuerdas?
Porque yo, si soy franca, soy un manojo de nervios con un manuscrito contra mi pecho.
Estoy ante un hombre hermoso con signos de llanto que está agachado frente a mí con sus
rodillas flexionadas y con sus manos en mi regazo. Me observa con tristeza y gran
preocupación.
Solo he visto la faceta fría y calculadora de Matt, y hoy, ante mí, tengo a un hombre
vulnerable con una desesperación que me ablanda el corazón.
—Dime, por favor, que me crees, Amy —me...