Capítulo siete.
Demonios, no sabía si me encontraba con la pinta correcta. El día anterior me había comprado una falda a cuadros amarillos y negro, con una camiseta blanca y unas zapatillas,l aunque sea para salir a pasear por la ciudad y aquella mañana era lo que llevaba puesto.
Activé la cámara delantera del celular, para lograr obtener una imagen actual mía y usarlo como espejo. Puse varios mechones rebeldes por detrás de mi oreja y retoqué mi labial rosa.
Quizás si él llegaba, hablaríamos acerca de su inesperada propuesta. No sabía si aceptar o no para ser su sugar baby. Sentía nervios, muchos.
Pasaron treinta minutos cuando lo vi...