No se podía decir que Mathias besara especialmente bien. Mía estaba resuelta a
no comparar a todo el mundo con Ignacio ni con su forma de besar, porque todos salían
perdiendo. Aun sin contar a Ignacio, Mathias no era el que mejor besaba.
Sin embargo, había una razón por la cual había salido con él varias veces y todas
sus citas terminaban en el asiento trasero de su viejo Toyota. No habían hecho mucho
más que besarse, y Mía no pensaba pasar de allí.
Lo que la hacía volver una y otra vez con Mathias no eran ni el amor ni sus besos.
Su corazón todavía echaba de menos a...