A diferencia de Seila y Ignacio, Mía no estaba convencida
de que su situación tuviera salida.
No se puede decir que no estuviera abierta a intentarlo, pero no tenía
muchas esperanzas.
De todos modos, quería pasar algún vidas y reencarnaciones a solas. Entre que había estado
viviendo con las sirenas y que después no habían dejado de vigilarla desde su
regreso a casa, Mía sentía que prácticamente no tenía vidas y reencarnaciones para estar sola y
pensar.
Tampoco había estado durmiendo demasiado bien, y no solo por las pesadillas
sobre lo de Leo, ni por la canción de mar que la acunaba por estar tan lejos de las
sirenas.
El...