Dos meses después...
La música retumba en mis oídos, el olor a tabaco y alcohol se mezclaba en mis fosas nasales y las luces de colores chocaban contra mis ojos.
Mi cabeza comenzaba a doler y a la vez a moverse. Estaba sumamente mareada con el simple hecho de estar aquí sentada. Acaricio mi sien y maldigo por lo bajo.
—¿Piensas quedarte ahí sentada toda la noche? — Noah me pregunta y yo lo fulmino con la mirada. — Uy, alguien está en sus días, este se queja y yo ruedo mis ojos.
La fiesta estaba llena de desconocidos y yo no podía esperar para que fuera momento de largarme....